Almacenamiento en la Nube con soberanía europea

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Dataprius es un sistema de almacenamiento y trabajo con archivos en la Nube INDEPENDIENTE de los Estados Unidos. Con soberanía europea 100%.

Un sistema independiente. Libre de decisiones unilaterales contrarias a derecho y acuerdos internacionales. Sujeto a leyes europeas fiables.

Ningún gobierno va a imponer cortes de servicio sobre un sistema europeo cuyas infraestructuras y servicios se desarrollan al 100% en Europa.

Todos los clientes y usuarios de Dataprius pueden estar tranquilos tanto en LATAM como en Europa. El servicio continuará sin ningún timpo de problemas, con todas las garantías legales y seguridad jurídica.

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Artículos sobre soberanía digital europea.

  • Las empresas europeas podrían volver a enfrentarse a una mayor inseguridad jurídica si utilizan servicios de proveedores estadounidenses.
  • Es hora de reducir nuestra dependencia de los proveedores de tecnología estadounidenses y desarrollar nuestras propias fortalezas, por ejemplo, en el ámbito de los datos y la seguridad digital.

La hegemonía de las empresas tecnológicas estadounidenses en Europa no es un fenómeno nuevo. Gigantes como Google, Amazon, Microsoft y Facebook han logrado una hegemonía evidente en el mercado europeo, ofreciendo servicios que van desde el almacenamiento en la nube hasta plataformas de redes sociales y motores de búsqueda. Esta preeminencia ha llevado a que una abrumadora mayoría de los datos generados en Europa sean procesados y almacenados por estas corporaciones.

Esta dependencia tiene múltiples implicaciones. En primer lugar, plantea preocupaciones sobre la soberanía digital de Europa. Con la mayor parte de los datos europeos bajo el control de empresas extranjeras, surge la cuestión de hasta qué punto la UE puede garantizar la privacidad y seguridad de la información de sus ciudadanos. Además, en un contexto geopolítico, donde los datos se consideran un recurso estratégico, esta dependencia podría limitar la capacidad de Europa para tomar decisiones autónomas en áreas fundamentales.

Históricamente, la relación entre Estados Unidos y Europa ha estado marcada por la cooperación en defensa y comercio. Sin embargo, en los últimos años, Bruselas ha endurecido su postura frente al dominio de las grandes tecnológicas estadounidenses, viéndolas como un factor de riesgo tanto para la competencia económica como para la soberanía digital del continente.

La aplicación de regulaciones como la DMA y la DSA refuerza la narrativa de una Europa que busca emanciparse tecnológicamente y reducir su dependencia de Silicon Valley.

Estas normativas obligan a gigantes como Google, Apple y Meta a modificar sus modelos de negocio para operar en el mercado europeo sin incurrir en prácticas monopolísticas. La Comisión Europea ya ha acusado a Google de favorecer sus propios servicios en las búsquedas y ha forzado a Apple a abrir su ecosistema digital, permitiendo una mayor interoperabilidad entre dispositivos de distintos fabricantes.

El anuncio del CISPE

Muchos clientes de la nube, incluida la administración pública europea, están profundamente preocupados por depender de proveedores de servicios en la nube que responden ante gobiernos extranjeros. Estos gobiernos podrían intervenir, restringir los servicios y apropiarse de sus datos. Esto se está convirtiendo en un grave problema en el volátil panorama geopolítico actual” dijo en su anuncio el organismo de la Unión Europea (UE) y subrayó que “Europa necesita servicios y opciones en la nube a prueba de Trump» para seleccionar infraestructura y servicios en la nube 100 por ciento europeos, inmunes a interrupciones, accesos y posible eliminación por parte de actores extranjeros

Los datos personales se han convertido en un recurso de altísimo valor, comparable al petróleo en términos económicos, lo que ha llevado a los países a intentar ejercer un control cada vez mayor sobre ellos.

La soberanía de datos en relación con los datos personales es un concepto cada vez más relevante en la era digital, en la que los datos se han convertido en un recurso estratégico de enorme valor, tal como se ha hecho alusión anteriormente.

En este caso, la soberanía de datos implica, que los gobiernos tienen la autoridad de regular cómo se recopila, almacena, utiliza y transfiere esta información, con el objetivo de proteger los derechos de privacidad de sus ciudadanos. Esto también se extiende a la capacidad de imponer restricciones sobre el acceso a los datos por parte de gobiernos extranjeros, o, por parte de las empresas multinacionales, y por lo tanto, constituye una herramienta esencial para garantizar, que los datos personales sean tratados de manera ética, y, al mismo tiempo, conforme a los intereses nacionales.

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